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CLEO

RESPETAR A LA GENTE MAYOR

Hoy os hago llegar un escrito en el que he contado con la colaboración valiosísima de tres profesionales.

Primero de todo con la participación de Rodolfo Fernández, gerente de la Residencia Maria Axiliadora ubicada en Canovellas, provincia de Barcelona.

Os puedo decir que Rodolfo es un hombre entrañable, próximo con los abuelos y también conmigo, atento y cariñoso. Además se le nota que le gusta su trabajo ya que es muy querido por los ancianos del centro en el que ha puesto en marcha un proyecto de estimulación cognitiva.

Antes de empezar con el proyecto, probaron distintos métodos y no tuvieron los resultados deseados, así que cambiaron de metodología y de un trabajo más académico decidieron pasar a trabajar la estimulación cognitiva de una manera más lúdica y divertida, además de introducir un trabajo sistemático de aspectos cuotidianos  y es en este momento en el que decidieron trabajar con perros.

David Arcos aceptó el reto de formar al equipo de profesionales para que supieran manejarse con soltura y confianza con sus dos perros. Cleo y Wi-Fi son los dos tesoros que captan muy bien el estado anímico  de los mayores y su estado de salud, así que se transforman y se adaptan a sus necesidades. Es conmovedor lo inteligentes que son. Tuve la oportunidad de ver trabajar a Cleo, que pasó de ser una perra con mucha energía aunque dulce e obediente a ser la más tranquila del mundo, además mostraba su alegría moviendo la cola como un ventilador.  Cada semana asiste a esta dinámica un perro diferente, ya que su morfología, su tamaño y su personalidad, les permite trabajar aspectos diferentes. “Es evidente que Cleo y Wi-Fi participando con los mayores se sienten útiles y reconocidos”, me explica la psicóloga y realmente doy fe de ello.

Mireia, lidera la sesión junto con los residentes que asisten a la actividad  de forma semanal y me comenta que hay que seguir una rutina, ya que los hábitos son muy importantes para los ancianos. Tengo que confesar que automáticamente vi una relación con el aprendizaje y los niños,  al ver una similitud entre relaciones entre abuelos y nietos,  aspecto que trataremos más adelante.

Mireia y Rodolfo me permitieron  estar de observadora en estas sesiones de estimulación cognitiva  y  observé que  siguen una dinámica en la que se les asignan pequeñas responsabilidades y pautas a los participantes, para poder así, avanzar en la dinámica de grupo.  Observé que trabajaban en distintas áreas como atención, cálculo, lenguaje, lógica, orientación temporal y espacial. Observé también que parte del trabajo  lo hacen mediante juegos y pude reconocer otra vez esta relación de abuelos – nietos ya que los juguetes son los mismos que los niños tienen en casa y también en los centros educativos. Tienen juegos para poder jugar en equipo y así estimulan la sociabilización e interactúan con el resto de residentes, también juegos individuales para que puedan disponer de la libertad de escoger el juego más idóneo  según su momento personal.

Puede observar también como les gustaba a los ancianos interactuar con los perros, se mostraban motivados y sin darse cuenta conseguían ser más perceptivos de manera que el aprendizaje junto con la participación aumentaba su estimulación cognitiva. Vuelvo a ver esta semejanza en el aprendizaje y estimulación con los niños. Actualmente se habla mucho de que sin motivación no hay aprendizaje y me alegra que también seamos más conscientes de ello ya que nuestra labor es empatizar con quienes trabajamos para ayudar a sacar lo mejor que hay en cada persona, sea un anciano o un niño.

Rodolfo me comentó, que están teniendo unos resultados sorprendentes con sus residentes.

Como algunos ya me conocéis y sabéis  me dedico a trabajar los valores sobre todo en el tema de la infancia  y mientras iba escribiendo este artículo iba viendo la relación entre los más mayores de la sociedad con los más pequeños.

Me encantó que David me pidiera en su día  participar ya que por un lado pienso que es muy positivo que salgan a la luz, actividades altruistas como es el caso de David que trabaja de voluntario desde hace más de dos años. Participar con esta actividad  me llenó de satisfacción ya que las personas mayores pueden aportar muchísimo y me llevé a casa con una gran lección.  He celebrado vivir esta experiencia tan bonita donde he percibido tanto cariño y no me he podido quedar indiferente y por este motivo he querido compartir con todos vosotros esta reflexión personal.

Cuando pensé en lo positivo de las relaciones afectivas entre abuelos y nietos, me pareció conveniente comentar en este artículo la importancia de estos afectos y relaciones.

En la sociedad actual intentamos de manera inconsciente sobreproteger a nuestros  niños y niñas y evitarles que tengan que vivir situaciones que nosotros los adultos consideramos “duras” y/o desagradables y con esta intención de proteger, a lo mejor procuramos ahorrarles momentos como por ejemplo ir con los críos  a la Residencia a ver al abuelo, a la abuela, al bisabuelo o a la bisabuela, que ya es tan viajecito que puede que camine con dificultad o que su habla ya no sea del todo correcta, o tal vez necesite ayuda para comer o su memoria ya no sea la misma sin pensar que los niños no tienen prejuicios, no juzgan, sencillamente aman de forma incondicional y se relacionan con ellos de manera natural. Es por todo esto que no nos ahorremos de llevarlos a visitar a las personas mayores que pueden aportar tanta estima y a las que seguro haremos muy felices al ir a verlos. Además de todos los beneficios que hay al tener este encuentro, ya que les ayuda a recordar buenos momentos y a sentirse más vivos porque se sienten útiles y visibles en un punto maduro de su vida.

Los niños tienen la capacidad de entender muchas cosas si se les explica con naturalidad, y evidentemente, entienden que las personas se hacen mayores y van envejeciendo y que es un proceso natural de la vida.

Evidentemente, no cabe decir, que os animo a esa reflexión pero que no estoy juzgando, ya que mejor que nadie, cada uno sabe su situación personal y sabe si es o no beneficioso para el peque de la casa. No olvidemos que popularmente decimos que los abuelos son como niños porque tampoco juzgan y están abiertos al cariño y a las relaciones.

Aprovechando el tema del artículo deciros que tengo un cuento relacionado con este tema en el que se trabaja el valor de respetar a la gente mayor.

Y que no hay edad para aprender y hacer cosas nuevas.

Y al finalizar el artículo se me encendió la luz, ya que después de hablar con David, de vernos y demás aún no sabía por qué hacía de voluntario y evidentemente se lo pregunté, os tengo que decir que sus palabras me emocionaron, aparte de ser un buen educador canino y perito judicial, se desvive por su trabajo en el fascinante mundo de los animales. Es además un trozo de pan,  busca tiempo de su apretada agenda laboral, comparte su tiempo y su conocimiento con los demás,  decidió hacerlo con los ancianos y me dijo textualmente: “Porque hay poca gente que piense en que nosotros también nos convertiremos en abuelos. Y como nos han aportado mucho durante mucho tiempo, esta es la manera que tengo para agradecerles todo lo que han hecho por nosotros.

Yo he realizado tareas voluntarias en el fascinante mundo de la educación y es muy gratificante, os invito a encontrar ese tiempo para poder aportar solidaridad a la sociedad.

Joana Galard T 639 71 04 39

David Arcos T 671 28 98 97

 

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